El dividendo, más alla del número
Adrian Zambrano
5/3/20264 min read


Imagina esto: analizas dos empresas. La primera no paga dividendos, ni un centavo; la segunda te ofrece un 7% anual, directo a tu cuenta. ¿Elección obvia? Ese puede ser uno de los mayores errores al momento de la asignación de activos. Lo que parece “recompensa” puede ser alerta roja tan grande como: la empresa ya no encuentra dónde invertir sus ganancias, su ciclo económico se encuentra en etapa de maduración, lo que indica que el crecimiento se estanca en el corto plazo.
Cada trimestre, en cada sala de juntas de cada empresa con beneficios surge la pregunta clave: “¿Qué hacemos con el efectivo generado?”. No sale en titulares ni en Bloomberg, y rara vez se menciona directamente en las earnings calls, las mismas que dan luces pero no siempre son lo suficientemente claras. Sin embargo, este es un punto que define el futuro de la empresa y las decisiones de millones de inversores, pero en todo caso, ¿cuáles serían las otras opciones?:
• Reinvertir: Principalmente usar el capital generado en el negocio, para esto es importante tener en cuenta datos como el costo de capital promedio ponderado (WACC) y el retorno sobre la inversión (ROIC) para determinar si el negocio sigue generando rendimientos.
• Adquisición: Se puede adquirir empresas que puedan dar un giro al negocio, por ejemplo el Fondo Soberano Saudí que lleva años invirtiendo en negocios fuera de los hidrocarburos conscientes que es un bien no renovable, así como a empresas que puedan dar un impulso al negocio como cuando Microsoft compró Activision por su catalogo de juegos, los cuales en su momento pasaron a ser exclusivos de sus consolas.
• Reducir deuda o mitigar riesgos: Si se tiene deuda cara o los márgenes actuales para pedir deuda son beneficiosos se puede buscar pagar las deudas elevadas con la finalidad de mejorar los márgenes, de la misma manera se puede hacer pólizas o mejorar procesos que permitan tener mejores resultados en cuanto a los riesgos inherentes al negocio.
• Recompra de acciones: Esto es del agrado de grandes inversores por dos motivos, las empresas que compran sus acciones están indirectamente dando el mensaje al mercado que sus acciones se encuentran a precios por debajo de sus valuaciones y a su vez al haber menos acciones en circulación las que están en poder de cada inversionista se revaloriza.
• Dividendos: Si todo lo anterior no se encuentra sobre la mesa de forma total o parcial, o en su defecto se busca por política interna, decisión del directorio, metas de la gerencia o presión del sector, es donde se hace el pago de dividendos, no se trata necesariamente de ser la última opción pero hay que tener cuidado con todo lo que ha llevado a motivar la repartición.
Warren Buffett lo resumió: el mejor uso del capital es reinvertirlo a retornos mayores que el costo de capital; el segundo: devolverlo; el peor: reinvertirlo mal. Si $1 se convierte en $2, ¿entregas utilidades o reinviertes? Veamos un ejemplo:
Dos CEOs, dos destinos. Ambos generan $100M en cash, WACC del 8%. El CEO a cuenta con 33% de ROIC, reinvierte todo, sin dividendos y en 5 años, el valor de esta operación llevó a triplicar el valor de la empresa. El CEO B tiene una oportunidades al 6% (por debajo del WACC), ignora el costo de oportunidad, reinvierte, por su buen desempeño nadie pregunta, se espera que el negocio resulta, no lo hace, al año siguiente decide recobrar las acciones infravaloradas por el mercado por su mala decisión. Diferencia clave: calidad de asignación, no el dividendo per se.
Cuatro empresas, cuatro lecciones reales
1. Una máquina imparable: Amazon. tres décadas sin dividendos, todo el capital, deuda e ingresos adicionales que se pudieran obtener a logística, AWS y expansión (ROIC mayor al 30% en picos), en algún punto la repartición de dividendos hubiera “estabilizado” la imagen de la empresa, pero definitivamente frenado el crecimiento y la preparación para IA.
2. El punto de inflexión: Meta. A inicios de esta década la empresa líder en redes sociales generó mucha expectativa y luego dudas sobre su proyecto del Metaverso que falló estrepitosamente, con la confianza del inversionista dañada desde 2024 empezaron con la repartición de dividendos como una señal de transición y solo madurez del sector.
3. El equilibrio: Coca-Cola. 80 años de ingresos predecibles, dividendos estables, ROIC sólido (no explosivo). Cuando invierten es para mantener valor, es una empresa que sabe lo que vale y su mercado está bien focalizado y cubierto, por eso la estabilidad en el crecimiento de su dividendo no es una alerta de un modelo de negocio caduco, sino más bien el resultado de un bien llevado modelo de trabajo con una ventaja competitiva que ha perdurado más de un siglo.
4. La trampa del dividendo: IBM. Con un 70% de cuota en mainframes, desde inicios de la década de los 70's obtuvo dividendos crecientes ($0.172 en 1970 a $0.822 en 1980) que atrajeron a inversores que vieron en el mercado del hardware un negocio rentable al corto plazo, pero con el tiempo esa falta de visión sobre el modelo de negocio les costó al punto que ya para los 90's no eran el referente de un mercado que ellos habían creado, con una empresa con 4% de crecimiento, mientras el mercado crecía a ritmo de 30%, su acción decreció 50% entre 1990 y 1993 porque no hicieron el correcto estudio y colocación de su capital en lo que realmente era importante en el mercado tecnológico, la innovación.
El error que te cuesta fortunas, perseguir yields sin contexto es la “dividend yield trap”. Un 8% no es regalo; pregunta: ¿qué falla? ¿en qué etapa de su ciclo de negocio se encuentran? ¿la acción se encuentra sobrevalorada? Algunas de las preguntas filtro que se pueden hacer serían:
• ¿ROIC > costo de capital?
• ¿Payout de exceso o escasez?
• ¿FCF cubre >1.5x?
• ¿Recompras activas?
Los datos se vuelven señales, el dividendo es consecuencia de un trabajo de años, no premio de corto plazo—puede augurar límites. Ante un yield tentador, más que sacar la calculadora y ver cuanto sería el pago trimestral, hagámonos las preguntas correctas y estemos confiados de que lo que estamos viendo es un buen trabajo y no solo una trampa de la que será difícil salir en unos meses o años.
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